La respiración se adapta a las distintas posturas del cuerpo, pero si sentimos que no podemos respirar, entonces necesitamos retroceder. No tiene nada de particular que nos resulte difícil respirar en la postura sobre los hombros (sarvangasana) y el arado (halasana). Como en cualquier inversión, el peso del contenido abdominal está apoyado en el diafragama, haciendo la inhalación más costosa. Así que: ¡fantástico para fortalecer el diafragma! Sin embargo, si dejamos que el peso de la pelvis y las piernas simplemente caiga, acortará nuestra columna vertebral y la parte de delante del tronco, y no tendremos espacio para que entre el aire. Presionando los hombros y los brazos en el suelo sentiremos una elongaci¡on del tronco hacia arriba. Utilizando los músculos troncales que rodean la cintura para ceñir nuestro centro podemos elevar la pelvis separándola de nuestra caja torácica y dando espacio a nuestros pulmones. En la postura del arado esto también prevendrá un estiramiento excesivo de la zona lumbar, ya que nuestra columna vertebral está sostenida más cerca de su forma neutral. Lo primero es lo primero, y si soy un ser viviente, ¡respirar es, sin duda, lo primero de la lista!

Gracias a todEs mis alumnEs de Yoga Hub Berlin que me inspiran con su práctica.

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