equilibrio dinámico

das kleid

El equilibrio siempre ha sido un desafío para mí. Cuando empecé a practicar yoga, vrkasana, el árbol, era mi asana temido. (Esto no me sorprendía, el equilibrio en toda la extensión de la palabra, nunca fue mi fuerte…)

Mi pie de base oscilaba y mi cuerpo se apretaba para agarrar un supuesto equilibrio. Mi profesora decía que no había que dejar que el pie de base se moviera, pero para conseguirlo me tensaba aun más. Al ponerme dura mi ‘árbol’ era como un tronco viejo y duro, listo para caer estrepitosamente, que era lo que sucedía. Por lo menos cuando oscilaba me parecía más a un sauce y conseguía mantenerme, aunque fuera en vaivén, algo de tiempo. Mi equilibrio ha progresado aceptando este vaivén. En ese momento no sabía quién era Steve Paxton, ¡pero me habría inspirado!

Steve Paxton es el bailarín y coreógrafo que, investigando con un dedicado grupo, dio inicio en 1972 al sistema de movimiento conocido como Contact Improvisation. Una de las prácticas de este grupo era la ‘pequeña danza’ y consistía en permanecer de pie reduciendo la actividad muscular al mínimo necesario para no derrumbarse y contemplar los micromovimientos del cuerpo según este busca y refresca la alineación de todas sus partes para que la gravedad lo sostenga.

El equilibrio es algo que el cuerpo busca de manera natural. La actividad muscular solo es necesaria cuando nos desalineamos, y si los músculos responden de manera rápida y fluida, las reorientaciones son ligeras y se convierten en un movimiento sutil que conecta con la vibración orgánica del cuerpo, con ser en lugar de hacer.

Esto que sucede en el cuerpo de manera tan sencilla y natural es un complejo mecanismo de autoregulación que puede observarse con la misma fascinación con la que observamos otros fenómenos en los que confluyen orden y caos: el mar, el fuego o el movimiento de las nubes. Si conseguimos deshacer nuestra voluntad lo suficiente, podemos entrar a percibir, en nuestro propio cuerpo, esas mismas cualidades de la naturaleza que nos centran y nos enraízan.

En la vida el cuerpo puede haber encontrado un equilibrio precariamente fuera de eje, sustentado por una musculatura esforzada. Por un lado la musculatura se va endureciendo (por ejemplo en una hipercifósis o chepa) y, por otro, los reflejos de equilibrio del cuerpo se adormecen. El equilibrio en el que vivimos de esa manera no es un equilibrio ‘para todas las ocasiones’ y cuando desafiamos al cuerpo a que se equilibre de otra manera, se encuentra falto de recursos.

Para encontrar el equilibrio dinámico, flexible y resiliente que nos conecta con la adaptabilidad al cambio que es inherente a la vida, necesitamos acoger primero el desequilibrio, desmontar el esfuerzo de mantenernos en el centro que hemos elegido consciente o inconscientemente e invitar a la oscilación para así pasar a habitar el centro cambiante pero siempre adecuado a la situación que depende de la autorregulación. Y si esto es cierto con respecto a mi cuerpo, ¿por qué debería ser diferente en otros planos de mi ser?

 

Dos interesantes referencias en inglés sobre la ‘pequeña danza’:
http://www.contactquarterly.com/cq/webtext/Paxtontalk.html
http://myriadicity.net/ci36/satellite-events/the-small-dance-the-stand.html

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